Como casi todos loa viajes, el Camino de Santiago comienza en el salón de tu casa. Siempre es bueno documentarse bien, sabes de los días que se disponen y de cautas etapas contara tu camino, lo normal son 5 etapas, comenzando en Sarria.  También es bueno conocer los pueblos que se van a visitar, su historia y sus tradiciones, esto hará aun mas gratificante la peregrinación.

1- Que calzado llevar?

Se necesita un calzado ni muy ligero ni muy pesado, que sea flexible y que aporte una buena estabilidad. Todas estas características las reúnen las zapatillas de trekking y el calzado trail running que utilizan los corredores de montaña. Ambas son más ligeras que las botas de senderismo y aportan mayor flexibilidad y amortiguación. La suela es más resistente y soporta mejor los impactos y el peso de la mochila que la de una zapatilla de atletismo convencional.

2- Mochilas, cual escoger?

Su capacidad debería rondar entre los 40 y 50 litros. Mientras más grande sea más pesará en vacío y más la llenaremos. Una vez llena no debería superar el 10% del peso del caminante que la porte. Por ejemplo, una persona de 70 kilos deberá cargar una mochila de entre 7 u 8 kilos. Todo el peso que rebase esta cifra pasará factura en forma de sobrecargas o contracturas musculares.  La funda impermeable es imprescindible para cubrirla en días de lluvia. Muchas ya la traen pero algunas no cumplen bien su función y calan rápido, así que a veces interesa comprar una aparte más resistente.

3- Viaja con lo imprescindible.

  • Un saco de dormir ligero. Siempre hay que llevar saco a no ser que se pretenda dormir en hoteles. Salvo contadas excepciones no hace frío dentro de los albergues, así que es inútil cargar con un saco pesado ideado para dormir en el exterior. Un saco de fibra capaz de aislar temperaturas entre 15 y 10 grados es suficiente.
  • Una cantimplora de un litro o una camelback de la misma capacidad.
  • Un par de bastones de trekking, si se está acostumbrado a llevarlos, o el clásico bordón.
  • Dos o tres mudas.
  • Dos pares de calcetines cortos de senderismo fabricados en poliéster.
  • Un par de camisetas de poliéster, una de manga corta y otra de manga larga (nunca de algodón, ya que no transpiran y tardan en secar).
  • Pantalones cortos de senderismo.
  • Una sudadera y una chaqueta ligera que sea impermeable.
  • Un poncho con cubre mochila que sea transpirable. El inconveniente es que suelen pesar unos 400 gramos.
  • Una visera o sombrero.
  • Una toalla de microfibras. Están fabricadas en poliéster y poliamida y se secan con rapidez. Se pueden encontrar en tiendas deportivas.
  • Chanclas para la ducha.
  • Un cepillo y pasta de dientes. Gel y champú para el aseo y una pastilla de jabón para lavar la ropa y, para quien lo necesite, unas cuchillas o maquinilla de afeitar.
  • Pequeño botiquín con aspirinas o ibuprofeno, crema solar de alta protección, tiritas, yodo y agujas esterilizadas para pinchar las ampollas. Son muy recomendables las cremas anti rozaduras para el pie y para el cuerpo. Si se hace el Camino en compañía lo más sensato es llevar un botiquín conjunto y repartir el peso.
  • Gafas de sol.
  • Una linterna frontal
  • El DNI, la Tarjeta Sanitaria, una tarjeta de crédito y la credencial del peregrino.
  • Una navaja. También imperdibles y varias pinzas, muy útiles para secar la ropa durante o al final de la etapa.
  • El móvil, una cámara de fotos (si queremos más calidad) y sus cargadores.
  • Un par de tapones para los oídos para no escuchar los ronquidos

Y para los meses más fríos basta con que los calcetines, las camisetas y los pantalones sean de invierno. También hay que llevar un gorro, una braga y unos guantes.

4- Ya en la marcha 

Siempre ten en cuenta el riesgo de accidente, en nuestro caso lesión, será del 100%.Las más frecuentes son las del tendón peroneo y las del talón de Aquiles. Para prevenir posibles lesiones hay que realizar una sencilla tabla de estiramientos antes de andar y al finalizar el ejercicio, sobre todo estirar las piernas. El refrán “camina como un viejo y llegarás como un joven” es el mejor consejo que puede recibir un peregrino profano. Durante las tres primeras jornadas no es aconsejable recorrer más de 20 kilómetros al día. Desaparecidas las agujetas y las molestias iniciales se puede aumentar el número de kilómetros progresivamente hasta los 30 ó más por jornada, pero una buena media son 25 kilómetros.

5- Los Albergues. 

Sólo en el Camino Francés hay más de 260, situación que favorece variadas posibilidades para pernoctar y, por ende, una división de etapas casi a la carta. Los albergues parroquiales y de órdenes religiosas fueron los primeros en acoger a peregrinos de forma voluntaria y deben mantener esa filosofía para mantener vivas las raíces de la peregrinación En los albergues públicos, por norma general, no está permitida la reserva y se ocupan según el orden de llegada, liderando las prioridades quienes hacen el recorrido a pie, seguido de quienes lo transitan a caballo o en bicicleta. Para alojarse en ellos es indispensable portar la credencial y la estancia se limita a una noche, salvo por enfermedad o fuerza mayor. También puedes escoger un hotel para reservar tu alojamiento, esto te aportara comodidad y privacidad, pero ten en cuanta que el precio suele ser mayor que el de los albergues.

6- Como alimentarse?

Es fundamental dedicar tiempo suficiente a disfrutar de un desayuno completo que incluya lácteos, cereales (cereales en copos, pan, tostadas, pan de molde…), fruta o zumo y complementos (mantequilla o margarina, queso, fiambres, mermelada, miel, azúcar, etc).Puesto que cada etapa se tarda en realizar una media de 6 horas, conviene que cada 60 ó 90 minutos nos tomemos un breve descanso para beber e ingerir algo sólido que contenga hidratos de carbono, lo que nos permitirá mantener mejor el ritmo de ejercicio, y sobre todo por dos razones fundamentales: evitar la pájara y la deshidratación. Durante el ejercicio continuado, el agua es tan importante como los hidratos de carbono, sobre todo en días de mucho calor y humedad. Es un error relativamente generalizado no beber agua ni antes ni durante el ejercicio, así como esperar a tener sed o hambre para comenzar a beber agua y tomar alimentos. Caminar con el estómago lleno no es saludable. La comida más importante del día hay que hacerla al final de la etapa y, si la jornada se alarga y es necesario comer de mesa durante la marcha, conviene optar por un bocadillo o un plato ligero de pasta o verdura.

7-Compórtate con sentido común. 

El Camino de Santiago no se hace por imposición, es una elección libre y por ello el peregrino no debe creer que tiene privilegios. En los albergues y establecimientos de la ruta hay que comportarse con educación, sin avasallar a los propietarios y hospitaleros y sin urgencias. Los hospitaleros voluntarios son también peregrinos y, como su nombre indica, ayudan de forma desinteresada y preparan los desayunos, compran y hacen la cena, limpian las instalaciones, curan heridas, etc.